Marcela y Mario: la lactancia como poder sanador.

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Por Marcela de la Cruz Cadena

Marcela y Mario: la lactancia como poder sanador.

Tal vez en unos años lo entienda más pero, creo que Lactancia me sacó de la depresión postparto. Desde antes que naciera mi bebé estaba yo un poco obsesionada con poder ser LME; seguí cuentas, contraté asesora, tome cursos y en mi mente me decía: tu única responsabilidad es darle tu leche a tu bebé. Ni siquiera el parto me causaba estrés alguno, en mi reparto de responsabilidades ese era trabajo del ginecólogo. Tuve a mi bebé en pandemia así que ni un curso de estos que van las embarazadas tuve.

Recordaba constantemente que mi mamá contaba que yo me prensé muy bien y que daba gusto verme amamantar así que pensaba que a mi me pasaría igual; que al ser algo natural y con tan buenos antecedentes no podría ser de otra manera. También me recordaba a cada momento esta frase con repetida de la lactancia no tiene que doler. 

Y un 8 de julio del 2020 llegó mi hijo en plena madrugada: un parto natural increíble, humanizado, con apego inmediato, con papá canguro. Una hora dorada totalmente perfecta; de libro. 

Lo tortuoso fue después. Un dolor de pezones, un ardor que me sacaba lágrimas; algo que nunca nadie me dijo que se podía sentir y aun así yo seguía pangándome a mi bebé. Mientras le daba leche lágrimas se me escurrían. Así fueron los 3 días de hospital con alojamiento conjunto para poder responder a la libre demanda.

Ya en casa seguía con ese dolorcito y además se acumulaba esta sensación de no lo estás haciendo bien junto con los típicos comentarios de mi suegra y mi mamá de si me salía leche o si no llenaba el niño.

 Recuerdo cuando mi mamá me dijo: “vas a tener que completar con fórmula.” De buenas que tenía a mi esposo y que sabía lo importante que era para mi y para el bebé lograr esta LME y él no dejaba de decirme “lo estás haciendo bien”. 

Aun así me empecé a cuestionar que pasaba; pensé que inconscientemente lo estaba rechazando, que no lo quería, porque era verdad que hasta ese momento no sentía ese amor único de madre del que hablan muchas. Sentía una descarga eléctrica cada vez que lloraba y no lo soportaba. En esos días tenía que pedirle a mi esposo que se fuera con el bebé para que yo no escuchara su llanto. 

Volví a pedir asesorías en relación a la lactancia, los pezones dejaron de doler y me di cuenta que la leche sí me estaba saliendo pero esta parte de la conexión con el bebé no estaba fluyendo. Ni siquiera podía bañarlo, vivía como en un sueño nada agradable donde me cuestionaba dónde estaba ese amor tan maravilloso.

Pedí apoyo psicológico; inicié terapia e intervención temprana y durante todo ese proceso me empecé a dar cuenta que en el momento de amamantar era cuando sentía paz y amor; donde me sentía útil para mi hijo, dónde sentía que lo estaba haciendo bien. 

Hoy llevamos 1 año 3 meses de lactancia; en mi experiencia la lactancia puede doler un poco al inicio, no es algo fácil aunque sea natural y es la herramienta que me acercó a conectar con mi hijo y hacerme sentir que sí lo amo. 

Estas fotos que comparto son un homenaje a este regalo tan maravilloso: una fue para celebrar los 6 meses de LME y la otra al año con mi familia completa en mi bello puerto jarocho.

Marcela de la Cruz Cadena y su bebé Mario.

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