Mi paternidad: amor y respeto

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Mi paternidad a través de la lactancia. -Por Luis Fernando Maldonado Cabrera

Para Miriam Elisa y mi pequeño Daiky Sebastián

Al momento de recibir la noticia de que iba a ser papá, yo ya le había puesto nariz, ojos y esencia a ese pequeño ser que estaba arraigado en el vientre de mi mujer, decidí que fuera cual fuese su apariencia, sería bien amado por nosotros sus padres. Por otra parte fue un cúmulo de nervios, pues fue relativamente tarde, casi después del 1er trimestre cuando nos dimos cuenta de la grata sorpresa, estábamos un Viernes 31 de Mayo haciéndonos una prueba casera que resultó positiva e inmediatamente el 1 de junio del año pasado, ya estábamos en las inmediaciones del IMSS (Instituto Mexicano del Seguro Social) fuera del consultorio y esperando la plática de la enfermera. No podíamos creer que de la noche a la mañana, literalmente nos cambiaría el mundo, con nuestro primogénito.

Desde aquel día, vi a mi esposa Miriam Elisa cambiar, una luz en sus ojos era totalmente distinta.eEla estaba estudiando Medicina Veterinaria, y a la par de sus estudios, comenzaron a aparecer libros de cabecera que fueron devorados día y noche, sobre crianza respetuosa, los primeros años de mi bebé et. al. Sinceramente me hacía sentir cómodo tenerle como esposa, puesto que es muy disciplinada y estudiosa, a pesar de nunca contar con el apoyo de sus padres y de ser abandonada por los mismos, ella en su corazón, sabía que este bebé sería bienamado y sobretodo, nosotros tendríamos los cuidados de los que ella careció.

Poco a poco fuimos creciendo tanto física, como emocionalmente y su pancita era lo que más crecía. A principios de Octubre, que era el mes en que se nos había asignado para labor de parto o cesárea en caso que hubiera complicaciones, ella insistía en seguir caminando y llendo a su facultad para que el parto fuera menos complicado. Así llegó el pequeño Daiky Sebastián, y estuve allí para presenciarlo, mis ojos se llenaron de lágrimas de felicidad, de preocupación, sinceramente es una experiencia difícil de describir, estaba allí, llenando mis brazos y mi corazón, mi mujer aún tendida en el quirófano, con una sonrisa en los labios y me
dice:-Luis, no dejes que le den fórmula. Toqué su frente y le dije:-todo estará bien, no te preocupes.

Enseguida todo fue tan rápido, corté el cordón, tomamos signos, hicieron las pruebas de protocólo y salimos victoriosos a nuestro cuarto asignado en el hospital, rápidamente fui con la enfermera en turno y pedí a mi hijo. Ella me preguntó si deseaba que lo bañaran, mi respuesta fue que no, que importaba un poco de placenta si lo que más esperaba mi mujer era brindar el pecho a nuestro pequeño hijo, y así lo hicimos, tuve que sacar a todas las personas que a pesar de que nos aman mucho, no salían de la habitación.

El nacimiento de mi hijo, debido a sus complicaciones tuvo que ser por cesárea, entendí que sería mucho más trabajo por parte de ambos, en el trabajo, me dieron mi permiso de paternidad sin ningún problema. Nuestro Pediatra, aquel que justo me dio la calma de decirme que mi hijo estaba bien al momento de alumbrar nuestro mundo, siempre estuvo pendiente, Gonzalo Ramírez, tuvimos a nuestra enfermera de cabecera que también es asesora de lactancia, Ivonne, quien se tomó el tiempo y la dedicación de revisar que la lactancia fuera favorable y que derrumbásemos los prejuicios de las personas que comienzan a emitir juicios sobre el tema sin entender el vínculo de la madre y el hijo. Así hubo gente que nos apoyó y a otros que simplemente dábamos las gracias, pero no tomábamos los consejos como tal.

Una noche, recuerdo que nuestro pequeño lloraba fuertemente, ya teníamos más de dos horas tratando de calmarlo, a lo que no reaccionaba favorablemente. Mi mujer temía que fuera porque el bebé no se había llenado. Trate de tranquilizarla y hacerle ver que todo iba bien, mientras sujetaba a mi bebé en brazos, -y es que es justo allí donde te das cuenta que quieres dar todo lo mejor por el fruto de tus entrañas-, estuvimos en un vaivén de palabras, de tal manera que mi mujer accedió y el bebé comenzó poco a poco a dormir.

Ha sido difícil llevar una lactancia en pleno, siempre existirán las personas o familiares que te vengan a decir sobre el famoso tecito, el agua por el calor, o la probadita de por medio para que no se caiga la mollera. No hay un instructivo para ser padres, pero si lo hubiera, creo que la primera regla sería:

1. Haz con amor y respeto, todo lo que consideres bueno para tu hijo/a asesorándote con personas que conozcan del tema.

PD. Amo ser papá, en la fotografía mi esposa Miriam Elisa Ruiz y mi pequeño Daiky Sebastián Maldonado Ruiz en su primer minuto de vida.

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